- Seguridad e higiene en la
cocina.
El
manejo de los alimentos y los utensilios de cocina en una cocina requieren una
serie de precauciones debido a la manipulación de los alimentos que pueden
contaminarse fácilmente si no se lleva una serie de medidas y cuidados en la
higiene personal y sanitaria.
- Higiene personal
- Lavarse las manos antes de
preparar la comida y después de ir al baño
- Usar jabón líquido o de barra
- Talla energéticamente las
palmas, el dorso y entre los dedos
- Lávalas un minuto sin
olvidar las muñecas hasta el codo
- Enjuaga completamente
- Seca las manos con una toalla
de papel
- Usa ropa limpia
- Usar zapatos cerrados
- Pantalones largos
- Prendas de vestir de manga
larga
- Atarse o cubrirse el pelo
- Manejo de los alimentos
- Mantener las manos limpias,
uñas cepilladas y cortas
- No fumar mientras se manipula
comida
- No estornudar ni toser en los
alimentos
- En caso de tener heridas en
las manos, utilizar protecciones como guantes de goma o dediles.
- En la cámara frigorífica
separar los alimentos crudos de los cocidos. Los cocidos deben situarse en
la parte superior y los crudos en la parte inferior de los stands.
- Los recipientes se cubren con
con film de polietileno transparente
- Procura que los alimentos no
tengan contacto con sustancias químicas
- Verificar muy bien las fechas
de caducidad en los productos alimenticios
- No utilizar los productos
caducados.
- Prevención de incendios en la cocina
- Asegurarse de que las llaves
del gas estén totalmente cerradas
- Desconectar aparatos
eléctricos como, extractores, licuadoras, hornos, freidoras, etc.
- Mantener limpios las campanas
de extracción
- Informar alguna anomalía,
fuga de gas detectada en la instalación
- Mantener despejados los
accesos y salidas de la cocina
- Verificar los extintores de
la cocina
- Tener a la mano tapaderas
para sofocar el fuego de aceite en freidoras y sartenes
- En caso de incendio en la cocina
- Cortar la corriente de gas
que alimenta al aparato
- Cubrir el sartén con una
tapadera grande
- No utilizar agua, el aceite
caliente puede derramarse y propagar el incendio, en caso de ser
necesario utilizar el extintor de polvo químico o CO2 más próximo
- Fuego en la campana
Extractora
- Desconectar la campana
- Utilizar el extintor para
apagar el fuego
- Descargas eléctricas
- Mantenga los cables
eléctricos y extensiones lejos de los aparatos electrónicos, agua
calor y aceite.
- Para desenchufar tire del
enchufe no del cable
- Equipo de seguridad
Guantes | Para evitar cortes, quemaduras, uso de sustancias químicas |
Protección ocular | Para evitar salpicaduras de aceite |
Calzado antideslizante | Contra caídas y resbalones |
Ropa de abrigo | Para interior de cámaras frigoríficas, de congelación, o en zonas
refrigeradas |
Mandiles de cuero | Protección en la zona Femoral |
- Máquinas de cocina
Antes de hacer
funcionar una máquina
- Asegurarse de que todos los
componentes están correctamente instalados de acuerdo al manual de
instrucciones del aparato
- Para introducir o retirar
alimentos de las máquinas use espátulas de plástico
- Antes de limpiar, dar
mantenimiento o reparar una máquina, asegurarse de que este apagada y
desconectada.
- Orden y limpieza
- Es conveniente retirar los
desperdicios y desechos de alimentos , no esperar a que se acumulen
- Limpiar los pisos
regularmente
- Evitar los derrames de aceite
o grasa
- Guardar los utensilios de
cocina en los armarios y estantes
- En los almacenes y
cámaras frigoríficas no sobrecargar las estanterías
- Utiliza señalamientos
2. Operaciones
preliminares de cocina.
- Estas operaciones consisten
en el lavado, selección, pelado, trozado o molienda, escaldado y otros.
La materia prima tiene que ser procesada lo antes
posible (entre 4 y 48 horas después de la cosecha) de manera de evitar el
deterioro. Estas operaciones preliminares se requieren para procesar todas las
frutas y hortalizas, las que deben, generalmente, ser lavadas antes de pasar a
otras etapas (cebollas y repollos, por ejemplo, serán lavados después de
remover los catáfilos y hojas externas, respectivamente).
Lavado
El lavado es una operación que generalmente
constituye el punto de partida de cualquier proceso de producción para frutas y
hortalizas. Normalmente es una operación que a pequeña escala se realiza en
estanques con agua recirculante o simplemente con agua detenida que se
reemplaza continuamente.
La operación consiste en eliminar la suciedad que
el material trae consigo antes que entre a la línea de proceso, evitando así
complicaciones derivadas de la contaminación que la materia prima puede
contener. Este lavado debe realizarse con agua limpia, lo más pura posible y de
ser necesario potabilizada mediante la adición de hipoclorito de sodio, a razón
de 10 ml de solución al 10% por cada 100 litros de agua.
Es aconsejable ayudarse con implementos que
permitan una limpieza adecuada del material, de manera de evitar que la
suciedad pase a las etapas siguientes del proceso.
Selección
Una vez que la materia prima está limpia, se
procede a la selección, es decir, a separar el material que realmente se
utilizará en el proceso del que presenta algún defecto que lo transforma en
material de segunda por lo que será destinado a un uso diferente o simplemente
eliminado.
Esta selección se realiza en una mesa adecuada a
tal propósito o en una cinta transportadora en el caso de contar con una
instalación de pequeña escala semimecanizada. Se trata, entonces, de separar
toda fruta u hortaliza que no presente uniformidad con el lote, en cuanto a
madurez, color, forma, tamaño, o presencia de daño mecánico o microbiológico.
Algunas veces para apreciar la uniformidad o la
calidad de un material es necesario cortarlo en dos para verificar su interior.
La uniformidad es un factor de calidad relevante, ya que se le da la mayor
importancia a que el material sea homogéneo y uniforme. La selección cumple la
función de producir tal homogeneidad.
Pelado o mondado
Es otra operación que se realiza regularmente.
Consiste en la remoción de la piel de la fruta u hortaliza. Esta operación
puede realizarse por medios físicos como el uso de cuchillos o aparatos
similares, también con el uso del calor; o mediante métodos químicos que
consisten básicamente en producir la descomposición de la pared celular de las
células externas, de la cutícula, de modo de remover la piel por pérdida de
integridad de los tejidos.
El pelado es una operación que permite una mejor
presentación del producto, al mismo tiempo que favorece la calidad sensorial al
eliminar material de textura más firme y áspera al consumo. Además, la piel
muchas veces presenta un color que es afectado por los procesos térmicos
normalmente usados en los métodos de conservación.
Trozado
Una operación usualmente incluida en los diversos
procesos de conservación, es el trozado. Esta es una operación que permite
alcanzar diversos objetivos, como la uniformidad en la penetración del calor en
los procesos térmicos, la uniformidad en el secado y la mejor presentación en
el envasado al lograr una mayor uniformidad en formas y pesos por envase. En el
caso específico del secado, el trozado favorece la relación superficie/volumen,
lo que aumenta la eficacia del proceso.
El trozado debe realizarse teniendo dos cuidados
especiales. En primer lugar, se debe contar con herramientas o equipos
trozadores que produzcan cortes limpios y nítidos que no involucren, en lo
posible, más que unas pocas capas de células, es decir, que no produzcan un
daño masivo en el tejido, para evitar los efectos perjudiciales de un cambio de
color y subsecuentememte un cambio en el sabor del producto. Además, el trozado
debe ser realizado de tal modo que permita obtener un rendimiento industrial conveniente.
Siempre se debe buscar la forma de obtener un trozado que entregue la mayor
cantidad posible de material aprovechable.
Escaldado
Es otra operación de amplio uso en el procesamiento
de frutas y hortalizas. Corresponde a un tratamiento térmico usado con el
propósito de acondicionar el material en diversos sentidos: ablandarlo para
obtener un mejor llenado de los envases, inactivasr enzimas deteriorantes
causantes de malos olores, malos sabores y fallas del color natural del
producto.
Esta es una operación que debe ser cuidadosa, es
decir, debe ser muy controlada en cuanto a la magnitud del tratamiento térmico
en nivel de temperatura y período de aplicación. Además, el tratamiento debe
ser detenido en forma rápida mediante un enfriamiento eficiente. Siempre es
preferible un tratamiento de alta temperatura por un período corto. Además, es
mejor un escaldado realizado mediante el uso de vapor, que el uso de agua
caliente, debido principalmente a la pérdida de sólidos solubles, como las
vitaminas hidrosolubles, que ocurren en el segundo caso.
La forma más común de efectuar este tratamiento es
sumergiendo el producto contenido en una bolsa o en un canasto en un baño de
agua hirviendo o en una olla que tenga una pequeña porción de agua formando una
atmósfera de vapor saturado a alta temperatura. En un sistema más mecanizado,
se puede usar un túnel de vapor con cinta continua o un transportador de cadena
que se sumerge en un baño de agua caliente. En ambos casos se usa un juego de
duchas de agua para el enfriamiento.
Las operaciones antes descritas, son de aplicación
general, en diversos procesos. Sin embargo, existen algunas que son de
aplicación más específica como el descarozado, el descorazonado, el palpado y
otras que deben ser estudiadas con cuidado en cada caso para establecer la
mejor forma de llevarlas a cabo. Desarrollar una descripción detallada de cada
una de ellas es imposible dentro de los límites del presente manual, por lo
tanto se recomienda usar los mismos criterios generales de calidad ya descritos
para implementar dichas operaciones específicas.
Los principios de la conservación de alimentos
La preservación de alimentos puede definirse como
el conjunto de tratamientos que prolonga la vida útil de aquéllos, manteniendo,
en el mayor grado posible, sus atributos de calidad, incluyendo color, textura,
sabor y especialmente valor nutritivo.
Esta definición involucra una amplia escala de
tiempos de conservación, desde períodos cortos, dados por métodos domésticos de
cocción y almacenaje en frío, hasta períodos muy prolongados, dados por
procesos industriales estrictamente controlados como la conservería, los
congelados y los deshidratados.
Si se considera la estabilidad microbiana, los
métodos de preservación por un periodo corto como la refrigeración, son
inadecuados después de algunos días o semanas de acuerdo a la materia prima,
puesto que se produce un desarrollo microbiano acelerado.
En el caso de los procesos industriales, donde la
conservación se realiza por la esterilización comercial, deshidratación o
congelado, el desarrollo microbiano es controlado hasta el punto en que el
alimento que se elabora es seguro para su consumo. Además, se debe tener en
cuenta que el uso de envases adecuados es particularmente importante,
considerando que los procesos no tendrían ninguna validez si su envase no evita
la contaminación posterior.
La preservación de frutas y hortalizas está dada
por la utilización integral o parcial de la materia prima. En algunos casos se
necesita agregar durante el proceso un medio de empaque, como jarabe o
salmuera, y en otros se usa la materia prima sola sin agregados, como en los
congelados. La materia prima puede transformarse, formularse en forma
diferente, dependiendo del producto que se desea obtener, por ejemplo,
hortalizas en salsa, sopas, jaleas, encurtidos (pickles) y jugos.
Para una misma materia prima se pueden considerar
diversas posibilidades de proceso, las que originarán distintos productos. Es
así como en el caso de la piña, por ejemplo, se puede obtener conservas en
rodajas o tiras; pulpas o jugos, todos a partir de la misma materia prima.
En forma general, los métodos de conservación se
pueden clasificar en tres tipos:
Métodos de preservación por períodos cortos
- Refrigeración
- Almacenaje refrigerado con atmósfera modificada
- Tratamientos químicos superficiales
- Condiciones especiales de almacenaje
- Sistemas de embalaje que involucran modificación de atmósfera
Métodos de preservación por acción química
- Preservación con azúcar
- Adición de anhídrido sulfuroso
- Conservación por fermentación y salado
- Tratamiento con ácidos (adición de vinagre)
- Uso de aditivos químicos para control microbiano
Métodos de preservación por tratamientos físicos
- Uso de altas temperaturas
- Uso de bajas temperaturas
- Uso de radiaciones ionizantes
La mayoría de estos métodos involucra una
combinación de técnicas. Por ejemplo, existe una combinación entre congelación
y deshidratación y conservas, pasteurización y fermentación. Además de la
necesidad de contar con envases y embalajes adecuados que aseguren la
protección del alimento contra microorganismos.
Los métodos de conservación que se mencionarán en
este manad, dada su naturaleza, son: las conservas, la pasteurización, la
conservación por adición de sólidos solubles (azúcar), la adición de ácido
(vinagre) y el secado natural de frutas y hortalizas.
Preservación mediante altas temperaturas
Entre los procesos que usan días temperaturas como
medio de conservar los alimentos, se encuentran las conservas y los productos
pasteurizados (jugos, pulpas). Estos procesos térmicos involucran la
esterilización o pasteurización en frascos, botellas, u otros envases con la
misma función. Además existen otros envases como los tarros de hojalata y la
esterilización de productos a granel y luego su envasado aséptico.
Esterilización comercial
La esterilización, como método de conservación
puede ser aplicado a cualquier producto que haya sido pelado, trozado o
sometido a otro tratamiento de preparación, provisto de un envase adecuado y
sellado en forma hermética de manera de evitar la entrada de microorganismos
después de la esterilización y también la entrada de oxígeno. El envase debe presentar
condiciones de vacío para asegurar la calidad del producto.
El objeto de la conservería, cuyo punto principal
es la esterilización comercial, es destruir los microorganismos patógenos que
puedan existir en el producto y prevenir el desarrollo de aquellos que puedan
causar deterioro en el producto.
La esterilización evita que sobrevivan los
organismos patógenos o productores de enfermedades cuya existencia en el
alimento y su multiplicación acelerada durante el almacenamiento, pueden
producir serios daños a la salud de los consumidores. Los microorganismos se
destruyen por el calor, pero la temperatura necesaria para destruirlos varia.
Muchas bacterias pueden existir en dos formas, vegetativa o de menor
resistencia a las temperaturas, y espatulada o de mayor resistencia. El estudio
de los microorganismos presentes en los productos alimenticios ha llevado a la
selección de ciertos tipos de bacterias como microorganismos indicadores de
éxito en el proceso.
Los microorganismos indicadores son los más difíciles
de destruir mediante los tratamientos térmicos, de manera que si el tratamiento
es eficiente con ellos lo será con mayor razón con aquellos microorganismos más
termosensibles.
Uno de los microorganismos más usados como
indicador para procesos de esterilización comercial es el Clostridium
botulinum, el cual es causante de serias intoxicaciones debido a alimentos de
baja acidez, o conservados en ambiente de vacío, dos de las condiciones para la
producción de toxinas por el microorganismo.
El calor destruye las formas vegetativas de los
microorganismos y reduce a un nivel de seguridad las esporas, es decir, las
formas resistentes de los microorganismos, asegurando que el producto pueda ser
consumido sin problemas por el ser humano.
Los productos que pueden ser sometidos al proceso
de conservación por esterilización comercial son muy variados. Las frutas en
general pueden ser procesadas de esta manera, siendo las piñas y las guayabas
dos ejemplos de estos productos. Son productos ácidos y, en relación al
Clostridium botulinum son altamente seguros, pues el microorganismo no
encuentra a ese nivel de acidez las condiciones adecuadas para producir la
toxina, que es altamente efectiva y mortal en el ser humano. Productos de baja
acidez como la mayoría de las hortalizas, pueden estar contaminadas con el
microorganismo y producir la toxina durante el almacenaje.
Por las razones antes expuestas, no es aconsejable
procesar hortalizas de baja acidez en condiciones domésticas o artesanales que
no permitan un adecuado control del proceso.
Pasteurización
Su aplicación es fundamental para los productos,
como pulpas o jugos, que nos interesan para los fines de este curso.
Corresponde a un tratamiento térmico menos drástico
que la esterilización, pero suficiente para inactivar los microorganismos
causantes de enfermedades, presentes en los alimentos. La pasteurización,
inactiva la mayor parte de las formas vegetativas de los microorganismos, pero
no sus formas esporuladas, por lo que constituye un proceso adecuado para la
conservación por corto tiempo. Además, la pasteurización ayuda en la
inactivación de las enzimas que pueden causar deterioro en los alimentos. De
igual modo que en el caso de la esterilización, la pasteurización se realiza
con una adecuada combinación entre tiempo y temperatura.
La elaboración de jugos y pulpas permite extender
la vida útil de las frutas y algunas hortalizas. Ello es posible gracias a la
acción de la pasteurización que permite la disminución considerable de los
microorganismos fermentativos que contribuyen a acidificar el jugo a expensas
de los azúcares presentes en él.
La pasteurización de los jugos, clarificados o
pulposos y de las pulpas de las frutas, permite la estabilización de los mismos
para luego conservarlas mediante la combinación con otros métodos como la
refrigeración y la congelación, todo lo cual contribuirá a mantener la calidad
y la duración del producto en el tiempo.
Secado
La preservación de alimentos a través de la
remoción de agua, es probablemente una de las técnicas más antiguas que
existen. En el pasado, el proceso se simplificaba poniendo directamente el
producto al sol, esparcido en el suelo sobre sacos, esteras de hojas de plantas
e incluso directamente en el suelo desnudo.
Hoy, la calidad de los productos secos ha mejorado
debido a una serie de factores, entre los cuales se cuentan los siguientes.
- El uso de equipos deshidratadores para el secado
solar y artificial, aumentando la eficiencia de la deshidratación.
- El uso de pretratamientos químicos para la mejor
conservación de color, aroma y sabor de los productos.
El principio básico en el cual se fundamenta la
deshidratación es que a niveles bajos de humedad, la actividad de agua
disminuye a niveles a los cuales no pueden desarrollarse los microorganismos ni
las reacciones químicas deteriorantes.
En general, hortalizas con menos de 8% de humedad y
frutas con menos de 18% de humedad residual no son sustratos favorables para el
desarrollo de hongos, bacterias ni reacciones químicas o bioquímicas de
importancia.
Existen reacciones, como las de empardeamiento no
enzimático, que pueden desarrollarse a velocidades reducidas, en ambientes con
bajo nivel de agua, pero requieren de altas temperaturas ambientales. Otras
reacciones son las de oxidación de las grasas, las cuales pueden llevarse a
cabo a contenidos de agua muy reducidos, pero que son aceleradas por luz y
temperatura. Así, el envasado y el ambiente en que se mantienen los productos
deshidratados resulta de mucha importancia para la buena conservación de los
mismos.
Las frotas y hortalizas pueden ser secadas en
aparatos sencillos como los mostrados en la fotografía 8 y siguientes,
obteniéndose productos de mejor calidad que cuando se secan al sol simplemente
esparcidos en el suelo.
Es muy importante evitar la contaminación con polvo
y otras sustancias que pueden ser portadoras de microorganismos resistentes a
las bajas humedades, como por ejemplo excrementos u orina de roedores o
animales domésticos, productos químicos, pesticidas y otros. Se debe tener
mucho cuidado con los lugares usados para realizar el secado. Todos estos
riesgos son disminuidos en forma significativa cuando se emplean elementos como
los de las fotografías 8 a 12.
El tiempo de secado y la humedad final del
producto, dependerán de la localización del secador, de las condiciones climáticas
del lugar y de las características del producto, secándose más rápido el
material trozado en pequeñas porciones y con una mayor superficie de secado.
El manejo del proceso de secado debe ser cuidadoso
si se desea tener un producto de calidad. Muchas veces es necesario un secado a
la sombra para mantener las características sensoriales del producto como
color, aromas y textura adecuados.
Conservación mediante la adición de azúcar
La adición de azúcar se usa fundamentalmente en la
elaboración de mermeladas, jaleas y dulces. Esto involucra hervir la fruta,
adicionar el azúcar en cantidades variables dependiendo de la fruta y el
producto a preparar, y continuar hirviendo hasta que alcance el nivel de
solidos solubles que permita su conservación.
La adición de azúcar más ciertas sustancias de las
frutas producen la consistencia de gel que conforma la textura de las
mermeladas y jaleas. Para lograr esto es necesario que exista un nivel de
acidez y un porcentaje de azúcar adecuados. Algunas frutas no tienen la sustancia
llamada pectina en cantidad suficiente para formar un gel adecuado, en cuyo
caso es necesario agregarles una pectina exógena. Existe diferencia entre las
manzanas o cítricos y los berries, como la frambuesa o la frutilla. En los
primeros hay un alto nivel de pectina, no así en los segundos.
Durante el proceso de hervir la fruta con el
azúcar, la sacarosa -que es el azúcar agregado- se desdobla en parte en sus
componentes, fructosa y glucosa, lo que permite dos importantes efectos en el
producto, mayor solubilidad que evita la cristalización y, por otra parte, un
mayor dulzor. Este proceso se denomina inversión de la sacarosa.
Las mermeladas y los otros productos nombrados se
conservan debido a un principio denominado actividad de agua. La actividad de
agua es la disponibilidad de agua libre para reaccionar y permitir el
desarrollo de los microorganismos. Mientras menor sea la actividad de agua,
menor la incidencia de reacciones deteriorantes y microorgenismos.
El nivel de agua en las mermeladas permite el
desarrollo de mohos. De esta manera, si se desea conservar el producto se debe
contar con el uso de vacío en su envasado, mediante el llenado en caliente o,
el uso de sustancias químicas fungistáticas, como benzoato de sodio y sorbato
de potasio, que impiden el desarrollo fungoso. De ser posible, siempre es mejor
la primera alternativa, aunque requiere de envases de vidrio que son mas caros.
Conservación mediante regulación del pH
La mayor parte de los alimentos podrían conservarse
en buenas condiciones microbiológicas cuando el medio tiene un pH menor de 4.0,
de modo que se han desarrollado, para frutas y hortalizas, una serie de métodos
que persiguen controlar el pH mediante la producción endógena de ácido o por
adición exógena de algún ácido orgánico como el acético, el cítrico e incluso
el láctico.
La acidificación de hortalizas de baja acidez para
poder procesarlas mediante esterilización comercial, con períodos cortos a
temperaturas de alrededor de 100° C, es una metodología muy práctica para trabajar
a pequeña escala, incluso a escala artesanal.
La preparación de encurtidos (pickles) de diversas
hortalizas, mediante una fermentación natural con producción de ácido láctico,
es también un método muy adecuado de conservación para pepinillos, cebollitas,
zanahorias, ají, y otras que regularmente se comercializan en grandes volúmenes
en todo el mundo.
Lo importante es controlar el pH hasta un nivel de
alrededor de 3.5, de manera de tener un nivel de acidez adecuado para obtener
un producto de agradable sabor en términos de ácido láctico. Este es producido
naturalmente, por la fermentación de sustratos constituyentes del material, por
acción de microorganismos presentes en él.
La acidez de un encurtido que ha sido preparado por
adición de ácido acético o vinagre, debe ser de alrededor de 4% y hasta 6%, expresado
en acidez cítrica. Además del ácido los encurtidos son adicionados de sal, la
cual tiene una reconocida propiedad antiséptica y, en niveles adecuados puede
asegurar una buena calidad del producto por mucho tiempo, además de dar buenas
características sensoriales de textura y sabor al producto.
Es necesario enfatizar el hecho de que estos
procesos de fermentación natural en salmuera, son desarrollados por
microorganismos que actúan en condiciones anaeróbicas, es decir, para obtener
un buen producto, es necesario asegurar condiciones de baja tasa de oxígeno en
el sistema.
El producto se sumerge en salmuera o se adiciona de
sal seca en pequeño volumen (en el repollo para fermentado) y se le dan
condiciones de anaerobiosis en una bolsa de polietileno o en un depósito lo más
hermético posible.
La temperatura es un factor importante en este tipo
de proceso, debiendo ser no inferior a 15° C, con mejores resultados a 25° C.
Aplicación de los procesos a pequeña escala
Como ya se ha establecido, el procesamiento a
pequeña escala industrial no difiere demasiado del artesanal en cuanto a
principios se refiere. La gran diferencia radica en los procedimientos y las
instalaciones con que se cuenta en una planta mínimamente industrializada.
Los procesos son similares a los ya analizados pero
con un volumen mayor, lo que hace necesario mayor control de los ingredientes,
de modo de poder comprobar durante el proceso mismo cualquier problema que se
presente.
Todos los productos que se detallan se pueden
aplicar de la misma manera a un proceso a pequeña escala, solamente deberemos
cambiar los peroles por pailas de doble fondo, normalmente de acero inoxidable,
alimentadas con vapor condensante (caldera). El proceso se hace más eficiente
debido a las ventajas del sistema de calefacción por vapor, los tiempos de
preparación son menores y también los controles deberán ser más rápidos.
Por otra parte las cantidades de materia prima
deberán ser mayores, lo que obliga a una promoción mayor que en el caso del
proceso artesanal. Sin embargo, un buen proceso artesanal requiere también de
una planificación en términos de materias primas e insumos, por lo que no es
muy grande la diferencia.
- Principales cortes de
cocina
- (https://lacocinadesombravieja.com/tipos-de-cortes-basicos-en-la-cocina/)
- De las primeras cosas que se
debe aprender para cocinar correctamente son los tipos diferentes de corte
que se utilizan en la cocina para preparar los alimentos. Se han
desarrollado no sólo por cuidar la estética de las elaboraciones sino, y
sobre todo, para reducir/controlar los tiempos de cocción. Algunos de los
términos culinarios empleados son, por su origen, franceses o galicismos.
Existen muchos tipos de corte, que nos hablan de cómo deben ir cortadas las
verduras, hortalizas, frutas o vegetales. De ellos se describen aquí los
más empleados, ilustrando los más importantes. Ahora puedes practicarlos!
- Mirepoix:
Es el corte de las verduras en cubitos de 1 cm o 1,5 cm de lado, sin que importe la clase de verduras utilizadas. Tampoco importa la regularidad de los trozos, dado que no se destinan a adornar el plato. Se emplea para aromatizar salsas, asados, caldos y sopas. Las verduras tradicionalmente utilizadas son las zanahorias, las cebollas y el apio (generalmente en proporción 1:2:1), pero son igualmente frecuentes los puerros, los nabos, los pimientos y las setas. Suele ir acompañado de un bouquet garni o especias para reforzar el sabor. Dado que la principal función del mirepoix es la de proporcionar aroma, se suele desechar al finalizar la receta.
Juliana:
Consiste
en cortar las verduras en tiras alargadas y muy finas, con ayuda de un cuchillo
o de una mandolina. Antiguamente, el corte en juliana se denominaba “cincelar”
(del francés: ciseler) y era de las primeras técnicas que se enseñaban en
cocina.
Los vegetales cortados en juliana y salteados en mantequilla pueden servir de
acompañamiento o guarnición de un gran plato.
Brunoise:
Es una forma de cortar
las verduras en pequeños dados (de 3 a 5 mm de lado) sobre una tabla de cortar.
Puede elaborarse con una enorme variedad de vegetales o verduras como
zanahoria, cebolla, ajo, nabo, pimiento, etc. El corte brunoise se utiliza
tanto para preparaciones en las que el corte estará visible (como un aderezo o
una ensalada) como en salsas o rellenos.
Concassé:
Es una técnica culinaria que se hace a ciertas verduras (por regla general se menciona con el tomate) y que consiste en escaldar previamente para poder pelar y eliminar de esta forma más fácilmente la piel externa, y luego cortar para quitar el interior: pepitas, huesos, etc. Se pica finamente (el nombre concassé, en francés, significa finamente picado).
Jardinera:
Consiste en cortar
bastones de 4 cm de largo y 4 mm de espesor. Puede realizarse con zanahorias,
patatas, nabos, calabazas, etc. Es el corte más común en la elaboración de
patatas fritas.
El corte jardinera es muy similar a la juliana, variando el tamaño. Es, por
otra parte, necesario hacer una jardinera si se quiere luego obtener una
macedonia (cubos de 4 mm de lado).
Macedonia:
Es
una combinación de frutas variadas, cortadas en dados de aproximadamente 1 cm y
mezcladas entre sí. Es como una brunoise, pero se diferencia en el tamaño, que
es más grande.
Paisana:
Son
triángulos pequeños y de diferente tamaño de vegetales que son ingredientes de
algunas sopas.
Rodajas:
Cortes
en forma de tajadas y dependiendo del alimento pueden ser redondas como en las
cebollas, o sesgadas como el plátano para freír o la papa estilo Ruffles,
tienen tamaños diferentes.
Chifonada:
Se
utiliza en los vegetales de hoja o verduras de hoja como la lechuga, las coles
o repollos, endivias, espinacas, acelgas y otras, es un corte muy fino de tiras
alargadas y se realiza enrollando la hoja muy apretada, haciendo cortes limpios
y delgados.
Generalmente
el cortar así las hojas las usamos para ponerlas como una cama o colchón de
vegetales sobre los cuales colocar alimentos asados como carnes, aves o
pescados enteros, o algunos vegetales más grandes.
También
para elaborar sopas y algunas otras preparaciones o ensaladas. Se diferencia de
la juliana en que solo se hace con hojas y que las tiras son más finas.
Parmentier de patatas:
Son
cortes en dados de 2 centímetros.
Fetas:
Los alimentos cortados en láminas, generalmente lo oímos de los quesos madurados como el parmesano, cuando cortamos los pedazos con el pela patatas o con un laminador como la mandolina.
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